Mi suegra y mis cuñadas ¡Qué bonita familia!

Conocí a la que es hoy mi suegra hace más de 10 años. Al principio me pareció una buena persona y me llevé muy bien con ella. Incluso hasta la llegué a querer y estimar.

La primera cosa rara que me sucedió con ella, fue apenas a los tres meses de novios con mi ahora esposa. Me encontraba sentado en el coche con mi suegra, pues su hija había bajado a platicar con una compañera.

De repente, la muy hija de puta, me empieza a acariciar la cara, los brazos, diciéndome que está mal lo que está haciendo etc. Yo por supuesto me quedé estupefacto, como le iba meter mano a la mamá de mi novia, no jodas, me quedé de a seis y no hice nada.

Hasta el día de hoy, pienso, imagino, que hubiese pasado si le hubiera agarrado una teta o no se. En fin, eso paso hace mucho, y nunca se habló del tema. Nadie lo sabe y hasta creo que ya la hija de su reputa madre lo olvidó.

Pero yo no, y algún día se lo recriminaré. Ese es solo un capitulo, pero el verdadero odio que siento por ella inició una mañana cualquiera, que llegando del trabajo fui a ver a mi novia a su casa.

Me encontré con la siguiente escena; a la vieja de mierda se le habían perdido 800 pesos, unos 40 50 dólares, y buscaba estrepitosamente un culpable. Quiero aclarar que tengo dos cuñadas buenas para nada, unas simplonas feas que no aportan nada al mundo, pero que no hablan a pesar de que ellas hayan sido.

Como se podrán imaginar, fui señalado como el autor del robo, incluso mi cartera se me fue pedido que la abra, cosa a la que accedí indignado, encontrando en ella dos billetes de 200 pesos, (400) que según la maldita enana, eran de ella.

Mi pareja estaba atónita, no hablaba. Yo, más que sorprendido, me encontraba triste, decepcionado, porque esa mujer, a quien yo apreciaba tanto, que tanto cariño y amor le había profesado, sin más ni más me trataba como un delincuente.

Prometí no volver a esa casa, y aunque continuaría con mi relación, sería en otra parte. Las cosas no se dieron así, porque lamentablemente, días después la mamá de la vieja puta falleció, así que me tuve que acercar, doblar mi orgullo y darle el pésame.

A partir de ahí las cosas fueron de mal en peor, tuve muchos roces con la señora porque es una manipuladora. A sus hijas, porque lo escuché, las trató de burras, sucias, entre otras cosas que una madre, jamas le diría a una hija, pero ella, que además es adoptada, una pinche recogida, no comprende.

Otro grave problema que tuve fue con mi cuñada, que me acusó de espiarla en el baño. Cabe aclarar que los baños de esa pocilga, digo pocilga no por lo pobre, porque no hay casa pobre sino casa sucia, y ahí, a pesar de que viven 4 mujeres, no se lavan los platos, los baños están sucios y la casa está hasta el copete de polvo.

Entonces, como se imaginarán, las puertas de los baños, que hay dos, no funcionan, y uno tiene que tocar, gritar, hablar para pasar. Ese día, simplemente pedí el baño, empuje la puerta y mi cuñada se bañaba, de inmediato cerré la puerta y eso fue todo. O eso creí, porque después de casi una semana, me hablaron para decirme lo que pasaba.

Yo no se que pasa por la mente de una persona como mi cuñada, que es obesa, chaparra, fea, de mal carácter, anti higiénica, no tiene ningún sentido de la moda y atributos no posee, como piensa que alguien la quiere ver desnuda, eso abominable, pero en fin, ahí estaba escuchando de nuevo la cantaleta.

De nuevo hacer tripas corazón y pedir una disculpa, porque el amor que siento por mi ahora esposa es más grande que cualquier cosa. Bueno, hasta aquí les dejó por hoy, pero regresare para contarles mi segunda, tercera y cuarta parte. Saludos.

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